Era 2014. Un divorcio, una hija pequeña a la que criar, casas y ciudades que cambiaban una tras otra. Tenía la sensación de que nada iba como debería y de que la suerte, simplemente, no estaba de mi lado.
Fue entonces cuando empecé a leer libros de crecimiento personal y espiritualidad. Aquellas lecturas me llevaron a plantearme una pregunta diferente: ¿cuánto de lo que estaba viviendo dependía de lo que ocurría y cuánto de cómo lo interpretaba?
Quería compartir con mis amigos lo que estaba descubriendo. Así que empecé a reunir las ideas y a ponerlas en orden.
Aquel texto se convirtió en mi primer libro.
Lo publiqué en Amazon sin publicidad ni una estrategia real. Cuando empezó a llegar a personas que no conocía, entendí que algo nacido de una necesidad personal también podía ser útil para alguien más.